Resumen de la prédica
A partir del Salmo 133 y del testimonio de la iglesia primitiva en Hechos, Aldo Melgar enseña que la unidad y la armonía entre los creyentes son agradables a Dios y reflejan la obra del Espíritu Santo. Esa obra produce amor por la Palabra y la oración, comunión, generosidad, alegría y sencillez de corazón. Llama a revisar las divisiones, los recelos y la pérdida del gozo, y a buscar la plenitud del Espíritu para vivir y servir como una familia en Cristo. La prédica concluye con oración por la llenura del Espíritu y por la sanidad.
Ideas centrales
- El Salmo 133 celebra lo bueno y agradable que es que los hermanos habiten juntos en armonía; David lo compara con la unción sacerdotal y con el rocío que trae bendición.
- La iglesia vive bajo el nuevo pacto y en la era del Espíritu: el Espíritu Santo es don de Dios y mora en quienes han nacido de nuevo.
- En la iglesia primitiva, la obra del Espíritu se expresaba en perseverancia en la enseñanza apostólica, comunión, oración y partimiento del pan.
- La generosidad era una expresión concreta de la vida compartida: los creyentes atendían las necesidades de otros sin apego a sus posesiones.
- La vida del Espíritu produce hambre por la Palabra y deseo de estar en la presencia de Dios.
- La alegría y la sencillez de corazón deben caracterizar a los creyentes y renovar el amor entre hermanos, sin elitismos ni comparaciones.
- El predicador invita a buscar la plenitud del Espíritu y ora también por la sanidad de quienes están enfermos.
Aplicaciones
- Cultivar la unidad y la armonía con todos los hermanos, tratando los recelos y divisiones en lugar de evitarlos.
- Recuperar el gozo y la sencillez de corazón, sin compararse con otros ni considerarse superior.
- Dedicar tiempo a leer la Palabra, orar y buscar la presencia de Dios.
- Practicar la generosidad y atender las necesidades de la comunidad como administradores de lo recibido.
- Orar unos por otros y pedir la plenitud del Espíritu para vivir y servir con fidelidad.
- Acompañar en oración a quienes atraviesan enfermedad.
Preguntas de reflexión
- ¿Cuánta de la plenitud del Espíritu llena tu vida en tu caminar diario?
- ¿Cuánto obra el Espíritu Santo en tu corazón?
- ¿Cómo está tu corazón en relación con tus hermanos? ¿Hay recelo hacia alguno?
- ¿Hace cuánto que no vivís alegre, con la alegría de cuando te convertiste?
- ¿Dónde están la alegría y la sencillez de corazón?
- ¿Esta semana dedicaste tiempo a leer la Palabra y a estar en la presencia del Señor?
